27 de noviembre de 2020 |

La disposición adicional 1ª del Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, reconoce un régimen específico de exoneraciones de cuotas de los trabajadores para determinados supuestos de Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTES), de aquellas empresas cuyo CNAE esté incluido en el Anexo que según el criterio de la norma relaciona los sectores más castigados por la pandemia. El apartado 4 de esta disposición adicional establece de forma expresa que, para este colectivo, las exoneraciones de las cuotas de los trabajadores abarcarán tanto las correspondientes a “los periodos y porcentajes de jornada trabajados” como las de “los periodos y porcentajes de jornada afectados por la suspensión”. A lo largo de este articulo aludiré a las claves de gestión de la sede electrónica de la Seguridad Social, con la aspiración de ayudar a paliar los dolores de cabeza, de aquellos lectores de perfil profesional, que estoy convencido de que lo agradecerán.

Pues bien, con motivo de la presentación, en el mes de noviembre, de los seguros sociales del mes de octubre, primero de los afectados por la prórroga acordada por el Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, han saltado las alarmas, pues la Tesorería General de la Seguridad Social, a mi juicio, sin apoyo normativo alguno, ha optado por limitar el derecho de estas empresas a exonerarse de la parte de las cotizaciones derivadas de la jornada trabajada de aquellos trabajadores que, como consecuencia de la variabilidad de la pandemia, y de las marejadas víricas que aparecen cada determinados meses, han tenido que reincorporarse a la actividad antes de lo previsto, haciéndoseles con posterioridad variaciones en su jornada para adaptarla a la situación existente en cada momento, todo ello, a pesar de que el Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, no hace esa distinción en forma alguna. Como pueden se puede anticipar, el referido Organismo, no sabemos por qué, ha decidido penalizar ahora, la recuperación previa de trabajadores de la suspensión a la actividad, en aquellos momentos en que el contexto de contagios existente así lo permitía, y además, en evidente contradicción con la norma que le precedía, que precisamente fomentaba con exoneraciones mayores esas situaciones de actividad. A continuación expondré tres sencillos ejemplos que ponen de manifiesto las situaciones que han quedado indebidamente excluidas del derecho de exoneración de la parte de la jornada trabajada, a pesar de que, como reitero, a mi juicio la norma exonera sin distinción alguna:

  1. Si usted ha mantenido a un trabajador en situación de suspensión total, y ahora lo recupera por primera vez a situación de actividad, tanto parcial (Clave D7) como total (Clave D6), le exonerarán de las cotizaciones de su jornada trabajada, todo ello en el porcentaje que reconoce la norma en función del número total de trabajadores que tenga (75% para empresas de más de 50 trabajadores, y 85% para empresas de menos de 50 trabajadores).
  2. Sin embargo, si usted tenía a trabajadores de su ERTE en situación de parcialidad antes de la entrada en vigor del Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, y los mantiene con posterioridad al día 1 de octubre de 2020 en ese u otro porcentaje de jornada a tiempo parcial, a diferencia del supuesto anterior, y a pesar de la identidad fáctica que concurriría a partir del 1 de octubre entre ambos escenarios, no le reconocerán el derecho a exonerarse de la parte de la jornada trabajada (Clave D5). ¿Cómo podremos conseguir que se le exonere? por curioso que parezca, pasándolo a jornada completa (Clave D6).
  3. Por otro lado, si usted recuperó a algún trabajador a la vista de la mejoría aparente que hubo antes de esta segunda ola, y como consecuencia de las nuevas restricciones, le ha reducido su jornada con posterioridad para adaptarlo a la situación de demanda existente en ese momento, sepa que la Seguridad Social tampoco le permitirá exonerarse de la parte de la jornada trabajada, si esta no se ha recuperado al 100% (Clave D7). Como en el caso anterior, si usted lo reincorpora a partir del 1 de octubre a jornada completa (Clave D6) y no parcial, en ese escenario sí que podrá exonerarse de sus cotizaciones de la seguridad social.

Como pueden observar, nos encontraremos por lo tanto con trabajadores que estarán exonerados de sus cotizaciones en la jornada trabajada (Claves D6 y D7); y otros, que sólo por el simple hecho de que en algún momento pasado, les modificaran su situación en el ERTE, o se encuentren en situación de parcialidad antes del 1 de octubre de 2020, no lo estarán (Claves D5 y D9).

Finalizaré con algunas reflexiones en forma de interrogantes:

¿Tiene algún sentido esta interpretación, cuando la norma anterior precisamente fomentaba las reincorporaciones a la actividad con exoneraciones mayores? ¿No resulta totalmente contradictorio?

¿No es acaso la flexibilidad la principal característica de un expediente temporal de regulación de empleo?

¿No es precisamente esta flexibilidad la que ha podido ayudar a las empresas a adaptarse a las imprevisibles situaciones que cada semana generan las nuevas restricciones aprobadas por cada Comunidad Autónoma con la finalidad de controlar la pandemia?

¿Es razonable hacer una interpretación de la norma que penaliza al empresario que ha intentado recuperar su actividad en los momentos que la pandemia le ha dado un pequeño respiro, respecto a a aquel que ha optado por mantener a toda la plantilla en suspensión?

Y la más importante: ¿puede la Tesorería General de la Seguridad Social obviar la redacción literal del apartado 4º de la Disposición Adicional 1ª para aplicar las exoneraciones de una forma absolutamente injustificada?

Respondiendo a esta última cuestión, a mi juicio no puede, pues como ya he indicado, la norma no discrimina las situaciones de parcialidad ni el momento de reincorporación de los trabajadores en la forma en que el referido Organismo lo hace ahora, por lo tanto, les invito a que recurran y soliciten que se les reconozcan el derecho a exonerarse de las cotizaciones de las jornadas trabajas de sus trabajadores, en la forma en que establece el Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre.

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Enrique Gallo Palenzuela, AbogadoEnrique Gallo Palenzuela
Abogado. Socio del Área Laboral.
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