11 de septiembre de 2018 |

La mayoría de las personas suelen conocer la figura del usufructo a través de disposiciones testamentarias entre cónyuges, en las que se legan mutuamente el usufructo universal y vitalicio de todos sus bienes, siendo popular la creencia de que ello implica que mientras viva el viudo/a nadie puede disponer de la herencia. Pero ¿es esto cierto?, ¿qué es el usufructo?, ¿qué significa realmente ser usufructuario?, ¿es en realidad tan beneficioso como parece?. Vamos a dar a continuación una serie de claves a fin de que tanto el que lo constituye como el usufructuario puedan entender a qué se enfrentan ante este derecho y lo distingan de otros conceptos jurídicos como el pleno dominio y la nuda propiedad.

El usufructo es el derecho de usar y disfrutar de los bienes ajenos, con obligación de conservarlos. La persona a cuyo favor se constituye se llama usufructuario, y se denomina nudo propietario a la persona que conserva la propiedad, pero con las limitaciones que implica el usufructo. Se constituye usualmente por voluntad de las personas, en actos entre vivos o bien en testamento, o por ley (por las disposiciones relativas a las sucesiones), o por prescripción.

Vamos a dar unas indicaciones sobre los derechos y obligaciones que implica el usufructo de los bienes inmuebles, de saldos de cuentas bancarias y de acciones o participaciones sociales, por ser bienes sobre los que usualmente se constituye el usufructo en las herencias.

1.- ¿Qué derechos y obligaciones implica el usufructo de un bien inmueble?

Evidentemente, lo primero es que el uso del este derecho corresponde al usufructuario, y esa es la finalidad que se persigue habitualmente al constituirlo: garantizar al usufructuario el disfrute de los bienes inmuebles.

El usufructuario puede enajenar su derecho de usufructo, es decir, puede venderlo percibiendo un precio por ello, o cederlo a otra persona a título gratuito, y también puede arrendar el inmueble sobre el que recaiga este derecho, percibiendo por tanto las rentas que produzca, si bien en todos los casos los contratos se resolverán cuando se extinga el usufructo.

Puede el usufructuario realizar mejoras en el inmueble, pero no tiene derecho a percibir ningún tipo de indemnización por ello, y en todo caso está obligado a cuidar el inmueble como un buen padre de familia, debiendo realizar las reparaciones ordinarias que exijan los deterioros o desperfectos procedentes del uso, aunque las reparaciones extraordinarias serán de cuenta del nudo propietario.

Por otro lado, si el inmueble se encuentra hipotecado, el usufructuario no tiene que pagar la deuda, pero si se perdiera la finca por ejecución de una hipoteca o embargo anterior a la constitución del usufructo, éste se extinguiría, aunque el nudo propietario tendría que indemnizarle por la pérdida del uso de la misma.

En contrapartida, el usufructuario está obligado al pago de las cargas y contribuciones anuales, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, y deberá declarar en el IRPF las rentas que perciba si está arrendado o realizar la correspondiente imputación de rentas si lo tiene a su disposición.

¿Y qué puede hacer el nudo propietario? Puede enajenar los bienes, pero el usufructo no se extingue por dicha enajenación, por lo que permanecerá inalterado en los términos en que se constituyó. No puede sin embargo alterar la forma ni sustancia de los bienes, ni realizar en ellos nada que perjudique al usufructuario y al uso y disfrute que a éste corresponde. Por tanto, puede venderse un bien inmueble sobre el que se haya constituido un derecho de usufructo, si bien, a voluntad del usufructuario, subsistirá su derecho o bien podrá también venderlo, percibiendo por ello el precio correspondiente. Pero nadie podrá obligarlo a renunciar a su derecho de usufructo. Por ejemplo, si el inmueble pertenece a varios nudo propietarios (los hijos en caso de herencia), podría alguno de ellos promover una extinción del condominio judicialmente, que puede terminar con la venta en pública subasta de la finca, pero ello no implicará la extinción del usufructo.

 2.- ¿Qué rendimientos se pueden obtener del usufructo de saldos de cuentas bancarias, depósitos a plazo y similares?

El dinero en efectivo depositado en cuentas bancarias siempre es propiedad del nudo propietario, y el usufructuario sólo tiene derecho a percibir los intereses que produzca, pagando los impuestos que se devenguen por ello. Dado los pocos rendimientos que se obtienen hoy en día de los depósitos bancarios, el usufructo de este tipo de bienes no es rentable.

3.- ¿Y qué ocurre en caso de usufructo de acciones o participaciones sociales de sociedades?

En estos casos, los derechos del socio corresponden al nudo propietario, excepto el derecho a percibir los dividendos acordados por la sociedad durante la vigencia del usufructo.  Ello significa que el usufructuario no participa en las decisiones de la junta general, puesto que el derecho de asistencia y voto en la junta corresponde al nudo propietario, quien además tendrá derecho a impugnar los acuerdos sociales, el derecho de información y el de asunción o suscripción preferente de las nuevas participaciones sociales o acciones. No olvidemos que el reparto de dividendos se acuerda en junta general, por lo que, al no tener derecho de asistencia y voto el usufructuario, no participará en el acuerdo relativo a la aplicación del resultado del ejercicio, y así en el caso de pequeñas empresas el nudo propietario podrá votar en contra del reparto de dividendos haciendo ilusorio el derecho del usufructuario a su cobro.

Por último, es importante reseñar que, en el caso de las herencias, puede convenirse el pago del derecho de usufructo mediante la entrega en propiedad de bienes, puesto que el derecho de usufructo se cuantifica en un determinado porcentaje del valor del caudal hereditario en función de la edad del usufructuario, lo que en algunos casos puede resultar más beneficioso para el usufructuario –respecto a cuentas bancarias, por ejemplo, le resultará más rentable al usufructuario cuantificar su derecho y que le sea satisfecho mediante la entrega de la suma equivalente a tal valor-.

CONCLUSIONES:

Sí interesa el usufructo de un inmueble si se quiere garantizar el uso del mismo mientras viva el usufructuario, o la obtención de rentas si se arrienda, ya que aunque los propietarios enajenen el inmueble su derecho subsistirá. Sólo se perderá el usufructo si se ejecuta una hipoteca o un embargo anterior a la constitución del usufructo, pero tendrá derecho a una compensación

Por el contrario, no interesa el usufructo de saldos de cuentas bancarias, salvo que se obtengan muchos rendimientos, lo que hoy día parece impensable.

Respecto a las acciones y participaciones sociales de sociedades mercantiles, tampoco resulta muy conveniente para el usufructuario, salvo que se trate de grandes paquetes de acciones que aseguren el cobro de unos dividendos importantes.

Lo importante es decidir en cada caso qué se ajusta a los deseos del que constituye el usufructo y al beneficio que se pretende que obtenga el usufructuario, y de ahí la conveniencia de otorgar testamento especificando claramente cuál es la voluntad del otorgante, puesto que nadie mejor que él para conocer e interpretar sus deseos y las necesidades de aquellos a cuyo favor otorgue el testamento.

Mª Teresa González Sánchez
Abogada. Socia
tgonzalez@lopezcantal.es
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