5 de noviembre de 2018 |

¿Conviene a las empresas realizar un registro de jornada diaria efectiva de trabajo? Actualmente existe una confrontación de criterios entre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. A continuación analizaremos la importancia de realizarlo con independencia de la decisión que finalmente se adopte.

Pues ahí va mi recomendación: implantar de inmediato un registro de jornada diaria efectiva de trabajo y entregar al trabajador junto a su nómina un resumen mensual de horas trabajadas, añadiendo un epígrafe a cero referente a las horas extraordinarias, para su firma y archivo. La causa de mi recomendación estriba en el riesgo económico que se asume en procedimientos de horas extraordinarias como consecuencia del criterio adoptado por el Tribunal Supremo en materia de carga de la prueba. Explicaré las razones, previo análisis de las sentencias del Tribunal Supremo de 23 de marzo de 2017 y 20 de abril 2017 y del auto de la Audiencia Nacional de 19 de enero de 2018 que han acrecentado la confusión existente.

1. Origen de la cuestión prejudicial. Confrontación de criterios entre el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional. 

1.1. Sentencias del Tribunal Supremode 23 de marzo  y de 20 de abril de 2017.

El día 23 de marzo de 2017 el Pleno de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo dictó sentencia por la que establecía que las empresas no estaban obligadas a llevar un registro de la jornada diaria efectiva de trabajo. El Tribunal Supremo amparó su decisión en la negativa a realizar una interpretación extensiva del artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores que considera que se limita en exclusiva a la obligación de registro de las horas extraordinarias. En el fundamento de derecho quinto de la sentencia, en lo que parece un intento de justificarse con los sectores que de antemano sabía contrarios a su resolución, con aplicación del 217.6 de la Ley de Enjuiciamiento Civil recuerda su posición sobre la carga de la prueba en procedimientos de horas extraordinarias que por su trascendencia analizaré de forma individualizada.

A su vez, en la sentencia 20 de abril de 2017, en línea con la que acabamos de mencionar, tras confirmar que las empresas no tienen obligación de llevar un registro de la jornada diaria efectiva de trabajo, reconoce la confusión existente con la actual normativa al manifestar que es cierto que de lege ferendaconvendría una reforma legislativa que clarificara la obligación de llevar un registro horario y facilitara al trabajador la prueba de la realización de horas extraordinarias.

1.2. Auto de 19 de enero de 2018 de la Audiencia Nacional. En busca de una solución definitiva.

En contra de lo manifestado por el Tribunal Supremo en las sentencias 23 de marzo de 2017y 20 de abril de 2017, y en consonancia con el criterio ya adoptado en la sentencia de 4 de diciembre de 2015 que obligaba a la entidad Bankia a llevar el control horario diario de sus empleados, tanto si realizan horas extraordinarias como si no, la Audiencia Nacional a través del auto de 19 de enero de 2018 ha vuelto a insistir que a su juicio el único medio de comprobar si se excede o no la jornada de trabajo es el registro de la jornada diaria efectiva de trabajo. Por ello, y con la finalidad de resolver de una vez por todas la confrontación de criterios que actualmente existe entre ambos Tribunales, plantea tres interrogantes al Tribunal de Justicia de la Unión Europea mediante cuestión prejudicial en los que pone en duda el criterio adoptado por nuestro más Alto Tribunal:

1º.- ¿Debe entenderse que el Reino de España, a través los artículos 34 y 35 del Estatuto de los Trabajadores, según vienen siendo interpretados por la doctrina jurisprudencial, ha adoptado las medidas necesarias para garantizar la efectividad de las limitaciones de la duración de la jornada de trabajo y del descanso semanal y diario que establecen los artículos artículos 3, 5, y 6 de la Directiva 2003/88/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de noviembre de 2003 para aquellos trabajadores a tiempo completo que no se hayan comprometido de forma expresa, individual o colectiva, a realizar horas extraordinarias y que no ostenten la condición de trabajadores móviles, de la marina mercante o ferroviarios?

2º.- ¿El artículo 31.2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, y los artículos 3, 5, 6, 16 y 22 de la Directiva 2003/88/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de noviembre de 2003, en relación con los artículos 4.1, 11.3 y 16.3 de la Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, ¿deben interpretarse en el sentido de que se oponen a una normativa nacional interna como son los arts. 34 y 35 del Estatuto de los Trabajadores, de los que, según ha puesto de manifiesto la doctrina jurisprudencial consolidada, no cabe deducir que resulte exigible para las empresa el establecimiento de un sistema de registro de la jornada diaria efectiva de trabajo para los trabajadores a jornada completa que no se hayan comprometido de forma expresa, individual o colectiva, a realizar horas extraordinarias y que no ostenten la condición de trabajadores móviles, de la marina mercante o ferroviarios.?

3º. ¿Debe entenderse que el mandato perentorio dirigido a los Estados miembros, establecido en artículo 31.2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, y los artículos 3, 5, 6, 16 y 22 de la Directiva 2003/88/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de noviembre de 2003, en relación con los artículos 4.1, 11.3 y 16.3 de la Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, de limitar la duración de la jornada de todos los trabajadores en general, se asegura para los trabajadores ordinarios con la normativa nacional interna, contenida en los arts. 34 y 35 ET, de los que, según ha puesto de manifiesto la doctrina jurisprudencial consolidada, no cabe deducir que resulte exigible para las empresas el establecimiento de un sistema de registro de la jornada diaria efectiva de trabajo para los trabajadores a jornada completa que no se hayan comprometido de forma expresa, individual o colectiva, a realizar horas extraordinarias, a diferencia de los trabajadores móviles, de la marina mercante o ferroviarios?

2. Efecto boomerang.Riesgos para las empresas. Trasfondo del criterio del Tribunal Supremo sobre carga de la prueba en supuestos de horas extraordinarias. Necesaria implantación del registro de jornada diaria efectiva de trabajo.

A pesar de que las sentencias del Tribunal Supremo que hemos analizado y que han dado origen a la cuestión prejudicial parecen situar a la empresa en una situación de ventaja, si analizamos la excepcional doctrina que confirma en materia de carga probatoria, la cosa cambia de forma tan radical que la situación se invierte en favor del trabajador. Me explico:

El Tribunal Supremo considera que cuando un trabajador prueba que en la empresa se realizan horas extraordinarias de forma sistemática, el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores despliega su contenido provocando un efecto rebote en la carga probatoria. De esta forma, si queda probada la realización de horas extraordinarias sistemáticas en la empresa, correspondería ahora a ésta probar que no se han realizado, lo que lleva a la empresa a la imposible tarea de acreditar un hecho negativo. ¿No parece un callejón sin salida? ¿Cómo puede la empresa aportar documentación que no existe?.  

La solución a este grave problema justifica el título del artículo, la importancia de llevar un registro de jornada diaria efectiva de trabajo, pues con este simple documento, con un epígrafe a cero que refleje que no se han realizado horas extraordinarias, debidamente firmado por el trabajador, conseguimos desactivar el efecto rebote del artículo 217.6 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. De esta forma la carga volverá como un boomeranga la parte demandante que ahora sí tendrá que probar hora a hora y día a día las horas extraordinarias que reclama.

Enrique Gallo Palenzuela, Abogado

Enrique Gallo Palenzuela
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